“La cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el
mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esas
vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un mero
espectáculo que de ninguna manera nos altera”.
No, no es una frase de El Club de la Lucha, esto lo ha dicho el Papa. Como también ha dicho: “No
puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación
de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa”. Qué cierto es.
El 26 de noviembre de este año que hemos dejado atrás, el Papa Francisco ha publicado su primera exhortación apostólica, Evangelii Gaudium,
en la que transmite la urgencia del anuncio del Evangelio en el mundo
actual. En ella desarrolla diversos puntos de importante actualidad, que
giran alrededor del cometido que tenemos todos los cristianos de
extender la Buena Noticia y de, hoy más que nunca, contrarrestar con
nuestra alegría y dedicación las injusticias de este mundo.
Quería centrarme especialmente en el capítulo dos de esta
exhortación, que es –y los que lo habéis leído estaréis conmigo-, un
cubo de agua helada dirigida a nosotros, pobres burgueses, y cuyo
mensaje es: “¡Venga, levantad de una vez! ¿No veis cuánta pobreza hay a nuestro alrededor?”.
En este capítulo el Papa expone duramente, sin ornamento, con la
cruda prosa de un hombre que ha celebrado misa en parroquias de Villa
Miseria en Argentina y ha comido en la mesa de familias pobres, un claro
problema:
“Así como el mandamiento de «no matar» pone un límite claro para
asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir «no a una
economía de la exclusión y la inequidad». Esa economía mata. (…) Hemos
dado inicio a la cultura del «descarte» que, además, se promueve. Ya no
se trata simplemente del fenómeno de la explotación y de la opresión,
sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la
pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella
abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se está fuera. Los excluidos no son «explotados» sino desechos, «sobrantes»”.
Esto da que pensar. Yo mismo me veo en un vagón del metro, sentado,
escuchando música o leyendo, evitando que mi mirada se cruce con la de
una mujer, que con un bebé dormido en sus brazos, me pide chapurreando
español algo de comer para su hijo. Que sea rumana es lo de menos, que
forme parte de una mafia que utilizan a los bebés para inspirar lástima,
que realmente no necesite pedir limosna… Justificaciones y más
justificaciones, que tanto tú como yo nos hemos hecho algunas veces para
calmar nuestra conciencia y así no hacer nada.
En ese momento nuestra conciencia ha sido momentáneamente despertada,
pero con rapidez le susurramos “Sshh, no pasa nada…”, para que vuelva a
arroparse bajo, en palabras del Papa, “una globalización de la
indiferencia”.
(via: http://jovenescatolicos.es )
Blog de Pastoral Juvenil de la Diócesis de Teruel y Albarracín, dedicado a dar a conocer todas nuestras actividades y a permitir a los jóvenes participar en este espacio como una forma de compartir nuestra inquietud por seguir a Cristo. Realizamos la mayoría de actividades en nuestra delegación (C/ Yague de Salas nº18 1ºC)
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexión. Mostrar todas las entradas
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lunes, 7 de julio de 2014
jueves, 3 de julio de 2014
¿Como ha ido el curso?
- ¿Cómo ha ido el curso? - Pues bien, he aprobado todas las asignaturas de las que me había matriculado, me han ascendido en el curro y me pagan un poco más.
Esto es lo que me saldría decir ahora que todos los exámenes están hechos, los trabajos terminados y desde mi tumbona en la playa un verano con menos preocupaciones, al menos académicas; para otros supongo que tendrá que ver con el trabajo o su búsqueda.
¿Examinar? ¿Y eso “pa qué”? Pues para ver el paso de Dios en mi vida, porque al fin y al cabo, los éxitos, los fracasos, novedades, etc. es más fácil de localizar que lo profundo, donde Dios actúa.
¿Cómo me he sentido? ¿Qué me ha ayudado? ¿Qué me ha llevado a amar más? ¿Qué ha cambiado en mi modo de proceder? ¿Cómo me he posicionado? Estas son las preguntas a las que me toca enfrentarme con la perspectiva de todo un curso y de las que me acuerdo cuando me preguntan “¿Cómo ha ido?”.
No es tiempo de lamentarse ni de hacer suposiciones de “lo que habría pasado si…”, tiempo para acoger, para valorar y agradecer, para hacerme consciente de cómo Dios hace o yo no le dejo hacer, caer en mis dinámicas, lo que me entorpece y lo que me lanza, quizá cosas que en el día a día no he podido observar…¡cuántas cosas para mirar! De momento…lo puedo hacer desde mi tumbona.
(via: http://www.jovenescentroarrupe.wordpress.com)
Verano, ¿Tiempo de desconexión?
Supongo que la respuesta a la pregunta es, evidentemente, un sí rotundo. A todos nos apetece desconectar de las clases, del trabajo, de la ciudad o el pueblo en el que pasamos más de 300 días al año. El verano y el sofá todos sabemos que son íntimos amigos; y quien dice el sofá, dice la toalla, el balón, las barbacoas, los amigos, los libros, los días largos sin hacer nada, simplemente “desconectando”. Y, sí, desconectar, en cierta medida, está muy bien –y es más que probable que lo tengamos muy merecido–, pero el verano de un joven católico no puede terminar ahí.
Todos tenemos algo muy valioso: el tiempo, y no hay mejor manera de utilizarlo que poniéndolo al servicio de los demás.
Es tiempo de dejar a un lado la ociosidad y de servir a nuestra familia a nuestros amigos, de ir a visitar a los abuelos o ayudar a quien nos necesite. Pero también es tiempo de no dejar de lado nuestra vida interior, porque, aunque parezca paradójico, el calor del verano, enfría el corazón; tenemos que cuidar la oración, los sacramentos y la Misa, y sacar tiempo para ello allí donde estemos, porque en ese lugar, Dios nos espera.
¿Te apuntas a vivir un verano pleno sirviendo a quien lo necesite? ¡Disfruta de las vacaciones, pero sin olvidar lo esencial: Dios y los demás!
(via:http://www.jovenescatolicos.es/ )
jueves, 27 de marzo de 2014
El cura de Borja era inocente de todas las acusaciones falsas contra él
El cura de Borja (Zaragoza), Florencio Garcés, lleva meses separado
cautelarmente de su parroquia y llegó a estar diez días en prisión por
orden judicial a raíz de una denuncia por supuestos abusos sexuales que,
al final, ha sido retirada por quien la presentó, Santiago Carbonell.
Éste fue acusado por el párroco de haberle estafado y, cuando fue
requerido por la Guardia Civil, Carbonell atacó culpando al párroco de
unos supuestos abusos sexuales que han acabado esfumándose.
(Efe) Al final, la causa abierta contra el sacerdote ha acabado desmontada. Ni hay denuncia de abusos sexuales ni la hay tampoco de la supuesta apropiación indebida de 185.000 euros de la parroquia, porque la diócesis de Tarazona -que es la que debería actuar judicialmente si se considera perjudicada- dejó claro hace meses que no iba a emprender acciones legales contra este párroco, de avanzada edad, que tras ser acusado fue arropado por los vecinos de la localidad y que contó igualmente con el apoyo del Obispado.
De todo este caso, los que sí quedan como imputados son los miembros de un clan familiar que estaba en el centro del relato que desencadenó la detención del párroco. Él queda libre y, en realidad, acaba apareciendo como víctima de los miembros del clan familiar llamado «Zapato veloz», que están acusados de los delitos de extorsión, blanqueo de capitales y pertenencia a banda criminal.
(Efe) Al final, la causa abierta contra el sacerdote ha acabado desmontada. Ni hay denuncia de abusos sexuales ni la hay tampoco de la supuesta apropiación indebida de 185.000 euros de la parroquia, porque la diócesis de Tarazona -que es la que debería actuar judicialmente si se considera perjudicada- dejó claro hace meses que no iba a emprender acciones legales contra este párroco, de avanzada edad, que tras ser acusado fue arropado por los vecinos de la localidad y que contó igualmente con el apoyo del Obispado.
De todo este caso, los que sí quedan como imputados son los miembros de un clan familiar que estaba en el centro del relato que desencadenó la detención del párroco. Él queda libre y, en realidad, acaba apareciendo como víctima de los miembros del clan familiar llamado «Zapato veloz», que están acusados de los delitos de extorsión, blanqueo de capitales y pertenencia a banda criminal.
Acusado de cinco delitos
Florencio Garcés, que ha sido párroco de Borja durante cuarenta años, llegó a ser acusado por la Guardia Civil de hasta cinco delitos de grueso calibre (abusos sexuales continuados, apropiación indebida, coacciones, blanqueo de capitales y simulación de delitos), y fue considerado inicialmente por el juzgado como un presunto delincuente con riesgo de fuga.
(vía:http://www.infocatolica.com)
Os adjuntamos la reflexión acerca de este artículo de un jóven
Tras leer esta noticia, un grán cabreo se apoderó de mi y me he querido desahogar contadoos mi experiencia acerca de esta noticia, aqui, en el blog, donde al menos alguien lo leerá. Esta noticia, como noticia es anecdótica, lo importante es el fondo.
Cada cierto tiempo surge una noticia de este tipo, un cura que ha hecho noseque, un obispo que dice nosecuantas... Hasta ahi, todo normal. Luego, muchas veces, resulta que ese cura no habia echo ese noseque y ese obispo habia dicho eso, pero no para que se interpretara literalmente. Todo normal. El problema es el papel que juegan los medios de comunicación.
Creo que los medios de comunicación con uno de los peores males que tenemos en la sociedad. Dice la biblia que "LA VERDAD OS HARÁ LIBRES" (Jn 8, 32) y los medios de comunicación no nos cuentan la verdad, por tanto, nos restan libertad.
La noticia del cura de Borja, estuvo en todos los titulares de medios el día que se descubrió (como es lógico). Pero... ¿Y ahora?, ¿Que medios han mostrado que era inocente? Perdonad si vosotros lo habeis visto pero soy bastante fiel a ver los telediarios y creo que ningún medio ha reflejado esto, ni siquiera en las secciones con menos importancia.
Eso ya es una manipulación, y está mal, pero lo peor es que se obcecan constantemene en que la manipulación valla en contra de la Iglesia, porque gusta, porque da audiencia, por el rencor de lo que se hizo en el pasado, porque la Iglesia no tiene poder, como lo tienen los gobiernos y las multinacionales...
Nosotros no tenemos el poder de expandir las noticias como un medio, nosotros podemos llegar a 20 personas como mucho, los medios, a millones. Es una lucha injusta.
Lo peor, es que mientras la iglesia poco a poco es desprestigiada inmerecidamente, los fieles tienen que aguantar de todo. Yo, personalmente he vivido en primera persona la burla hacia ese hombre de un profesor, lo que arrastró a media clase a reirse y criticarlo (al cura). Yo tuve que aguantar. ¿Y ahora que? Lo de menos es lo que tuviera que aguantar. Ese profesor y esos alumnos se quedaron con esa imagen de un cura y ahora que los medios no muestran que era mentira... ¿Le planto cara en clase a alguien que me tiene que poner unas calificaciones al final del curso y que seguramente no me crea? ¿Se lo cuento a mis compañeros, que ya bastante raro me creen por ir a misa los domingos?
La imagen de la iglesia ya ha sido un poquito más deteriorada con esta mentira del cura de Borja. Menos mal que "Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí. Regocijaos y alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que vosotros".
Desde el blog os animamos a que nos hagais llegar reflexiones como la de este jóven de la dioscesis para compartirlas con todos.
Os adjuntamos la reflexión acerca de este artículo de un jóven
Tras leer esta noticia, un grán cabreo se apoderó de mi y me he querido desahogar contadoos mi experiencia acerca de esta noticia, aqui, en el blog, donde al menos alguien lo leerá. Esta noticia, como noticia es anecdótica, lo importante es el fondo.
Cada cierto tiempo surge una noticia de este tipo, un cura que ha hecho noseque, un obispo que dice nosecuantas... Hasta ahi, todo normal. Luego, muchas veces, resulta que ese cura no habia echo ese noseque y ese obispo habia dicho eso, pero no para que se interpretara literalmente. Todo normal. El problema es el papel que juegan los medios de comunicación.
Creo que los medios de comunicación con uno de los peores males que tenemos en la sociedad. Dice la biblia que "LA VERDAD OS HARÁ LIBRES" (Jn 8, 32) y los medios de comunicación no nos cuentan la verdad, por tanto, nos restan libertad.
La noticia del cura de Borja, estuvo en todos los titulares de medios el día que se descubrió (como es lógico). Pero... ¿Y ahora?, ¿Que medios han mostrado que era inocente? Perdonad si vosotros lo habeis visto pero soy bastante fiel a ver los telediarios y creo que ningún medio ha reflejado esto, ni siquiera en las secciones con menos importancia.
Eso ya es una manipulación, y está mal, pero lo peor es que se obcecan constantemene en que la manipulación valla en contra de la Iglesia, porque gusta, porque da audiencia, por el rencor de lo que se hizo en el pasado, porque la Iglesia no tiene poder, como lo tienen los gobiernos y las multinacionales...
Nosotros no tenemos el poder de expandir las noticias como un medio, nosotros podemos llegar a 20 personas como mucho, los medios, a millones. Es una lucha injusta.
Lo peor, es que mientras la iglesia poco a poco es desprestigiada inmerecidamente, los fieles tienen que aguantar de todo. Yo, personalmente he vivido en primera persona la burla hacia ese hombre de un profesor, lo que arrastró a media clase a reirse y criticarlo (al cura). Yo tuve que aguantar. ¿Y ahora que? Lo de menos es lo que tuviera que aguantar. Ese profesor y esos alumnos se quedaron con esa imagen de un cura y ahora que los medios no muestran que era mentira... ¿Le planto cara en clase a alguien que me tiene que poner unas calificaciones al final del curso y que seguramente no me crea? ¿Se lo cuento a mis compañeros, que ya bastante raro me creen por ir a misa los domingos?
La imagen de la iglesia ya ha sido un poquito más deteriorada con esta mentira del cura de Borja. Menos mal que "Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí. Regocijaos y alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que vosotros".
Desde el blog os animamos a que nos hagais llegar reflexiones como la de este jóven de la dioscesis para compartirlas con todos.
miércoles, 19 de marzo de 2014
sábado, 15 de marzo de 2014
viernes, 14 de marzo de 2014
Prisión para 'la monja atómica'
La Justicia de EEUU ha sentenciado a dos años y 11 meses de cárcel a Megan Rice, una monja católica de 84 años que irrumpió en un complejo nuclear con dos activistas para protestar contra ese tipo de armamento, según han informado medios locales.
Los activistas que acompañaban a Rice durante la protesta, llevada a cabo en 2012, eran un veterano de la guerra de Vietnam y un pintor de Minesota con historial delictivo, que fueron condenados ayer a más de cinco años de prisión.
En su alegato ante el juez, la monja pidió al juez que la sentenciara a pasar el resto de su vida en la cárcel.
"Por favor, no tenga indulgencia conmigo. Permanecer en prisión el resto de mi vida sería el mayor regalo que podría hacerme", afirmó Rice.
Provistos de linternas y un cortador de cerrojos, Rice y los dos activistas rompieron la valla de entrada para acceder al Y-12 National Security Complex, en Oak Ridge (Tennesse), donde permanecieron varias horas en las que realizaron pintadas contra las armas nucleares y con citas bíblicas.
El director de la planta, Steve Erhart, indicó entonces que no sólo provocaron importantes daños materiales, sino que la ruptura de las medidas de seguridad dañó la credibilidad del complejo como un lugar seguro para almacenar material tan sensible.
El Y-12 es uno de los principales centros de almacenamiento nuclear en Estados Unidos y en él se producen elementos de uranio para cabezas nucleares y se desmontan viejas armas de este tipo.
La defensa argumentó que los activistas no opusieron ningún tipo de resistencia en el momento de su detención y que sus acciones tenían una naturaleza meramente simbólica.
(vía: http://www.elmundo.es/)
¡Espeluznante noticia! Creyente, condenada por las autoridades por buscar el bien ¿Os recuerda a alguien? ¿Alguien que vivió hace muchos años y que recibió un castigo mayor...?
Los activistas que acompañaban a Rice durante la protesta, llevada a cabo en 2012, eran un veterano de la guerra de Vietnam y un pintor de Minesota con historial delictivo, que fueron condenados ayer a más de cinco años de prisión.
En su alegato ante el juez, la monja pidió al juez que la sentenciara a pasar el resto de su vida en la cárcel."Por favor, no tenga indulgencia conmigo. Permanecer en prisión el resto de mi vida sería el mayor regalo que podría hacerme", afirmó Rice.
Provistos de linternas y un cortador de cerrojos, Rice y los dos activistas rompieron la valla de entrada para acceder al Y-12 National Security Complex, en Oak Ridge (Tennesse), donde permanecieron varias horas en las que realizaron pintadas contra las armas nucleares y con citas bíblicas.
El director de la planta, Steve Erhart, indicó entonces que no sólo provocaron importantes daños materiales, sino que la ruptura de las medidas de seguridad dañó la credibilidad del complejo como un lugar seguro para almacenar material tan sensible.
El Y-12 es uno de los principales centros de almacenamiento nuclear en Estados Unidos y en él se producen elementos de uranio para cabezas nucleares y se desmontan viejas armas de este tipo.
La defensa argumentó que los activistas no opusieron ningún tipo de resistencia en el momento de su detención y que sus acciones tenían una naturaleza meramente simbólica.
(vía: http://www.elmundo.es/)
¡Espeluznante noticia! Creyente, condenada por las autoridades por buscar el bien ¿Os recuerda a alguien? ¿Alguien que vivió hace muchos años y que recibió un castigo mayor...?
domingo, 9 de marzo de 2014
Superar una depresión gracias al voluntariado con las Misioneras de la Caridad
Juan Carlos Gómez tiene 34 años. Trabajaba como arquitecto en un
despacho hasta que hace tres años cerró por la crisis. “Me vi en la
calle, sin trabajo y con una hija de 3 meses. Aunque mi mujer ganaba lo
suficiente como para no pasar necesidades, me desesperé”, relata.
Durante los cinco primeros meses presentó solicitudes en muchas empresas, pero no tenía suerte. “Caí en una espiral de autocompasión, me costaba levantarme de la cama, no tenía ganas de nada. Mi mujer fue un gran apoyo para mí, pero en ese momento no sabía agradecérselo”, continúa.
Un día, buscando ofertas en Internet, se encontró con una página web que animaba a la gente a ser voluntaria. “Me llamó la atención un artículo sobre las Misioneras de la Caridad. No le hice ni caso, pero supongo que la idea se me quedó grabada”, recuerda.
Pasaron otros dos meses y un día, cenando con un antiguo compañero le contó que él acudía tres días por semana a cuidar a enfermos de sida con las Hermanas de la Madre Teresa de Calcuta. “Me animó a ir con él y decidí probar. Tampoco tenía nada mejor que hacer”, asegura.
Esa misma semana acompañó a su amigo al centro que las monjas tienen en Vallecas. Cuando vio a los enfermos su primer impulso fue irse, pero no lo hizo por vergüenza a lo que su colega pensara. “La gente estaba muy mal. Estar con los enfermos es mirar al dolor a la cara. Es muy duro”, mantiene.
Una religiosa en seguida le mandó trabajo. “Era una mujer muy enérgica. Me pidió que la ayudara a bañar a un paciente. Ver el amor con el que trataba a alguien desahuciado por la sociedad me hizo cambiar. Yo quise ser igual, ser capaz de trasmitir ese mismo amor”, rememora.
Juan Carlos empezó a ir varios días por semana, siempre que podía. Fue cogiendo cariño a todos los que vivían allí y entregándose a su labor como voluntario. “Cuidaba a los enfermos de sida con el mismo cariño que trato a mi hija. No los veía como enfermos, sino como personas que necesitaban amor. Darme a los que ya han perdido la esperazanza me devolvió las ganas de vivir y de luchar. No tengo palabras para agradecer tanto”, sonríe.
Hace cuatro meses, el arquitecto volvió a encontrar trabajo. En la empresa, cuenta, están mis contentos con su actitud. “Intento tratar a todos como el mismo cariño que trataba a los que no tenían nada. Puede que tengan bienes materiales, pero todos tienen sufrimientos internos que también deben ser curados”, sostiene.
Con el nuevo empleo no puede acudir con tanta asiduidad al centro de las Misioneras de la Caridad, aunque se escapa siempre que puede. “Cuando mi hija sea más mayor me gustaría que viniera aquí conmigo. Darse a los que menos tienen es imprescindible para que se convierta en una persona que merezca la pena en el futuro”, concluye.
(via:www.mirada21.es)
Durante los cinco primeros meses presentó solicitudes en muchas empresas, pero no tenía suerte. “Caí en una espiral de autocompasión, me costaba levantarme de la cama, no tenía ganas de nada. Mi mujer fue un gran apoyo para mí, pero en ese momento no sabía agradecérselo”, continúa.
Un día, buscando ofertas en Internet, se encontró con una página web que animaba a la gente a ser voluntaria. “Me llamó la atención un artículo sobre las Misioneras de la Caridad. No le hice ni caso, pero supongo que la idea se me quedó grabada”, recuerda.
Pasaron otros dos meses y un día, cenando con un antiguo compañero le contó que él acudía tres días por semana a cuidar a enfermos de sida con las Hermanas de la Madre Teresa de Calcuta. “Me animó a ir con él y decidí probar. Tampoco tenía nada mejor que hacer”, asegura.
Esa misma semana acompañó a su amigo al centro que las monjas tienen en Vallecas. Cuando vio a los enfermos su primer impulso fue irse, pero no lo hizo por vergüenza a lo que su colega pensara. “La gente estaba muy mal. Estar con los enfermos es mirar al dolor a la cara. Es muy duro”, mantiene.
Una religiosa en seguida le mandó trabajo. “Era una mujer muy enérgica. Me pidió que la ayudara a bañar a un paciente. Ver el amor con el que trataba a alguien desahuciado por la sociedad me hizo cambiar. Yo quise ser igual, ser capaz de trasmitir ese mismo amor”, rememora.
Juan Carlos empezó a ir varios días por semana, siempre que podía. Fue cogiendo cariño a todos los que vivían allí y entregándose a su labor como voluntario. “Cuidaba a los enfermos de sida con el mismo cariño que trato a mi hija. No los veía como enfermos, sino como personas que necesitaban amor. Darme a los que ya han perdido la esperazanza me devolvió las ganas de vivir y de luchar. No tengo palabras para agradecer tanto”, sonríe.
Hace cuatro meses, el arquitecto volvió a encontrar trabajo. En la empresa, cuenta, están mis contentos con su actitud. “Intento tratar a todos como el mismo cariño que trataba a los que no tenían nada. Puede que tengan bienes materiales, pero todos tienen sufrimientos internos que también deben ser curados”, sostiene.
Con el nuevo empleo no puede acudir con tanta asiduidad al centro de las Misioneras de la Caridad, aunque se escapa siempre que puede. “Cuando mi hija sea más mayor me gustaría que viniera aquí conmigo. Darse a los que menos tienen es imprescindible para que se convierta en una persona que merezca la pena en el futuro”, concluye.
(via:www.mirada21.es)
lunes, 3 de marzo de 2014
domingo, 23 de febrero de 2014
viernes, 24 de enero de 2014
jueves, 23 de enero de 2014
sábado, 11 de enero de 2014
jueves, 9 de enero de 2014
miércoles, 11 de diciembre de 2013
Los monjes del desierto
Un monje eremita del Líbano recibió la visita del Abad de un
monasterio muy importante. Acudía en busca de consejo porque estaba desolado.
Su monasterio durante un tiempo estuvo lleno de monjes jóvenes y generosos,
ahora estaba casi vacío y la tristeza llenaba el corazón de los monjes. Antes
acudía mucha gente a los oficios y ahora casi nadie acudía. La angustia y la
desazón llenaban el corazón del abad que no sabía qué hacer y cuál era la causa
de esa situación. Le preguntaba al eremita: “¿Qué hemos hecho mal o qué pecado
hemos cometido para que estemos ahora en esta situación?”
El monje eremita le contestó: “habéis cometido el pecado de
ignorancia”.
- Y eso ¿qué es, qué significa?, le preguntó el abad
- Pues que uno de los monjes de vuestro monasterio es el
Mesías disfrazado y vosotros lo ignoráis, le respondió el eremita.
El abad regresó a su monasterio e iba pensando todo el
tiempo que cómo había sido posible que Dios hubiese regresado a la tierra,
hubiese ido a su monasterio y él ni nadie lo hubiese reconocido. Y empezó a
pensar: ¿será el cocinero?, ¿será el prior?, ¿el portero?, ¿el sacristán?, ¿el
novicio?, ¿quién será? Y seguía pensando: ¿no será el disfraz los propios
defectos que tiene cada uno de los monjes? Sí, todos los monjes del monasterio
tenían sus defectos y sin embargo parece ser que uno de ellos es el Mesías.
Una vez en el monasterio el abad reunió a los monjes y les
dijo lo que le había dicho el eremita, es decir que el Mesías era uno de ellos.
Todos se miraron con incredulidad y pensaban que era imposible que el Mesías
estuviese entre ellos. Pero poco a poco empezaron a darle vueltas a sus cabezas
y se decían: ¿y si fuese tal o tal hermano? Y ¿no podría ser tal otro hermano?
Y se decían: si está disfrazado no podremos reconocerlo con lo cual lo que
tenemos que hacer es tratar de respetar a todos porque cualquiera puede ser el
Mesías.
Fe a partir del momento en el que cada uno optó por respetar
y querer a cada hermano, por si se tratase del Mesías, cuando empezó a reinar
otro aire en el monasterio. Había más alegría, más bondad, más generosidad, más
ilusión por todo lo que hacían. La alegría inundó en el corazón de los monjes y
llenó el monasterio. Poco a poco esa alegría se iba contagiando y al poco
tiempo muchos jóvenes entraron en el monasterio volviendo a ser una comunidad
floreciente y a la que acudía mucha gente a rezar, a consultar, a participar
sencillamente de los oficios religiosos porque allí encontraba paz y
recuperaban las fuerzas para seguir sirviendo al Señor.
martes, 3 de diciembre de 2013
lunes, 2 de diciembre de 2013
La parábola de los ciegos y el elefante
“Seis
hindúes sabios, inclinados al estudio, quisieron saber qué era un elefante.
Como eran ciegos, decidieron hacerlo mediante el tacto. El primero en llegar
junto al elefante, chocó contra su ancho y duro lomo y dijo: «Ya veo, es como
una pared». El segundo, palpando el colmillo, gritó: «Esto es tan agudo,
redondo y liso que el elefante es como una lanza». El tercero tocó la trompa
retorcida y gritó: «¡Dios me libre! El elefante es como una serpiente». El
cuarto extendió su mano hasta la rodilla, palpó en torno y dijo: «Está claro,
el elefante, es como un árbol». El quinto, que casualmente tocó una oreja,
exclamó: «Aún el más ciego de los hombres se daría cuenta de que el elefante es
como un abanico». El sexto, quien tocó la oscilante cola acotó: «El elefante es
muy parecido a una soga». Y así, los sabios discutían largo y tendido, cada uno
excesivamente terco y violento en su propia opinión y, aunque parcialmente en
lo cierto, estaban todos equivocados.”
¡Todas las religiones "tocan" a Dios pero cada una toca y habla acerca una parte!
(Esta historieta la contó Juan Pablo II)
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